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VALORES NATURALES
Los Parques Nacionales son espacios naturales de alto valor ecológico y cultural, poco transformados por la explotación u ocupación humana que, en razón de la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos cuya conservación merece una atención preferente y se declara de interés general de la Nación por ser representativos del patrimonio natural e incluir algunos de los principales sistemas naturales españoles.

El Parque Nacional de Cabañeros se encuentra situado en los Montes de Toledo, en Castilla-La Mancha, al noroeste de la provincia de Ciudad Real y suroeste de la de Toledo. Está limitado al este por el río Bullaque y al oeste por el Río Estena, y abarca los macizos de El Chorito y Rocigalgo.

Forma parte de la Red de 14 Parques Nacionales españoles, que constituye una selección de las mejores muestras del patrimonio natural español, y es, junto con las Tablas de Daimiel, uno de los dos Parques Nacionales presentes en el territorio de Castilla-La Mancha, por lo que además forma parte de la red de espacios naturales protegidos de esta comunidad autónoma.
En concreto, fue declarado en 1995 para proteger una muestra representativa de los montes mediterráneos españoles mejor conservados. Su declaración tiene los siguientes objetivos:
  • Proteger la integridad de sus ecosistemas, que constituyen una extraordinaria representación del bosque mediterráneo español.

  • Asegurar la conservación y la recuperación, en su caso, de los hábitats que lo forman y las especies que lo pueblan.

  • Contribuir a la protección, el fomento y la difusión de los valores culturales que conforman su historia.

  • Facilitar su conocimiento y disfrute por los ciudadanos, de forma que sea compatible con su conservación.

  • Promover el desarrollo sostenibles social, económico y cultural de los habitantes de la comarca de Cabañeros.

  • Aportar al patrimonio nacional, europeo y mundial una muestra representativa de los ecosistemas de bosque mediterráneo, incorporando Cabañeros a los programas internacionales e internacionales de conservación de la biodiversidad.
El paisaje del Parque Nacional de Cabañeros presenta grandes contrastes, y está estructurado en dos grandes unidades:

La raña: es una gran llanura de aproximadamente 8.000 hectáreas de extensión situada en el sureste del Parque, cuyo origen es el relleno con materiales circundantes que se produjo hace unos 3 millones de años. En los años 60 se eliminaron el bosque y el matorral que la cubría, para dedicarla a cultivos de cereal, y a partir de entonces se convirtió en el herbazal arbolado actual, con algunas zonas que conservan la vegetación original, como la denominada el “Mancho del Portugués” o algunos de los alrededores de la Colada de Navalrincón.

Las sierras: son las zonas de relieve montañoso correspondientes al norte, el centro y el oeste del Parque, y ocupan la mayor parte de su superficie, oscilando su altura entre los 650 y los 1448 metros de su cumbre más elevada, el Rocigalgo. Se encuentran cubiertas de bosques y matorrales, y en ellas también pueden observarse pedrizas descubiertas de vegetación. Los bosques más abundantes son los encinares, alcornocales, quejigares, rebollares, y de ribera alrededor de los cursos fluviales. El matorral más abundante es el jaral-brezal. Los materiales geológicos predominantes en el terreno son la cuarcita y, en menor medida, la pizarra.

En cuanto al clima, nos encontramos en el dominio mediterráneo, con un marcado período de sequía estival y lluvias primaverales y otoñales. Suele nevar alguna vez a lo largo del año, más frecuentemente entre diciembre y abril.

La vegetación del Parque Nacional de Cabañeros, que destaca por su buen estado de conservación, se corresponde con las siguientes formaciones vegetales:

Encinares: de forma general, se localizan en el pie de monte de las sierras y en las zonas más secas de las rañas, donde se encuentran adehesados. La especie arbórea principal es la encina (Quercus rotundifolia), que en zonas de alta humedad está acompañada por quejigos (Quercus faginea). Junto a estos árboles aparecen el madroño, el labiérnago, la cornicabra y arbustos como jaras, brezos, romero, madreselva, mirto, etc.

Alcornocales: se sitúan, en general, en las orientaciones más cálidas de las sierras, y bajo un clima subhúmedo.
Están dominados por el alcornoque (Quercus suber), que en ocasiones se mezcla con encinas y quejigos. Las especies acompañantes son similares a las del encinar.

Rebollares: se ubican en las zonas más elevadas del Parque Nacional y en algunos fondos de valle húmedos. En esta zona están dominados por el roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica), en cuyo cortejo florístico se presentan especies como el mostajo, espino albar y distintos helechos.

Quejigares: aparecen en zonas un poco más húmedas que las de los encinares, sirven de refugio a la fauna en épocas de mayor calor, y en ellos se observan plantas como las peonías.

Bosques de ribera: se localizan en las orillas de los ríos Estena y Bullaque, así como en las de los cauces de arroyos más pequeños en el interior del territorio del Parque Nacional. En ellas podemos encontrar árboles como sauces, fresnos, alisos y abedules, y arbustos como zarzas y escaramujos.

Humedales: las áreas acuáticas y húmedas posibilitan la presencia de diversos tipos de vegetación, en equilibrio con pequeñas diferencias locales (profundidad del agua, velocidad, período de encharcamiento, etc). Estas áreas ocupan pequeñas superficies en zonas como las pequeñas depresiones y lagunas estacionales que sufren un estancamiento temporal, con especies como ranúnculos, destacando el caso singular de helecho acuático (Isoetes setaceum) en la laguna de los Cuatro Morros; en suelos permanentemente húmedos, o que pueden sufrir encharcamientos estacionales, con praderas de juncos; en las turberas o trampales, donde se desarrolla una flora relíctica de los Montes de Toledo, como son el brezo de turbera (Erica tetralix) y plantas carnívoras como la atrapamoscas (Drosera rotundifolia) y la tiraña (Pinguicola lusitanica).

En cuanto a la fauna, podemos diferenciar, “grosso modo”, la de la raña y la de las sierras. En cuanto a la de la raña, los saltamontes son los insectos más abundantes en primavera-verano, y también abundan las mariposas. El anfibio más numeroso es el sapo corredor, que se reproduce en charcas someras. Las aves presentes en verano son fundamentalmente insectívoras, y consumen sobre todo ortópteros, como es el caso de la cigüeña blanca, la carraca, el cernícalo común, etc. Por el contrario, en el invierno son dominantes las especies granívoras. Hay un importante grupo de especies de la raña propio de ambientes esteparios, como el sisón y el alcaraván. También encontramos el elanio común, etc que vive en zonas abiertas. En todas las épocas del año es frecuente observar buitres negros y leonados. Una de 6 las especies más abundantes es el ciervo, que desde el final del verano hasta el final de la época fría es muy frecuente en la raña.

En cuanto a la fauna presente en el monte, en Cabañeros está uno de los núcleos de cría más importante del mundo de buitre negro. Ligados a los bosques de encinas, quejigos y alcornoques se encuentran muchas especies forestales, como el águila imperial ibérica, en peligro de extinción y con dos parejas nidificantes en el Parque Nacional, el águila culebrera, el águila calzada, el gavilán y la cigüeña negra. En los arroyos de la sierra destacan peces como el cacho, el calandino, el jarabugo, la colmilleja, la boga, la pardilla y el barbo cabecicorto; anfibios como el tritón ibérico; y reptiles como el galápago europeo y el lagarto verdinegro. Los ciervos y los jabalíes son los ungulados más abundantes, y también hay corzos. Los mamíferos depredadores como la garduña, la jineta y el zorro son fundamentalmente, consumidores de micromamíferos. También en el Parque encontramos al gato montés. Hace años que no se han encontrado rastros del lince ibérico, aunque se están realizando proyectos de mejora de hábitat para el lince y está planificada la construcción de un centro de cría en cautividad en el Parque Nacional.
 
 
 
 
 
   
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